
La eliminación de Egipto en los octavos de final del Mundial 2026 ante Argentina ha dejado una herida profunda por la sensación de injusticia que embarga a toda la delegación africana.
El gran protagonista egipcio del torneo, Mostafa Ziko, quien ha completado una actuación estelar con dos goles y una asistencia en cinco partidos, no pudo contener su frustración en la zona mixta tras el pitido final.
Visiblemente afectado por la remontada de la «Albiceleste» después de que Egipto llegara a liderar el encuentro 2-0, lanzó un mensaje contundente contra el arbitraje, llegando a cuestionar la integridad del propio torneo.
«Es una injusticia, una injusticia clara y evidente. Está desperdiciando (el árbitro) el esfuerzo de un país entero. Desde el principio del partido ha estado en nuestra contra. No puede ser que nos vayamos así cuando íbamos ganando 2-0 contra Argentina», afirmó.
«El torneo está amañado»
El ariete, pieza clave del esquema egipcio durante esta Copa del Mundo, fue mucho más allá de una crítica técnica. En un momento de gran tensión, pidió perdón a su afición, descargando toda la responsabilidad en la dirección arbitral.
«Les pido disculpas. Teníamos muchas ganas de hacerlos felices hoy. No pudimos lograrlo, pero de verdad, por Dios, no estaba en nuestras manos. Estaba en manos del árbitro. El torneo está claramente amañado desde el principio«, aseguró.
Además, también señaló que en la segunda parte se produjeron muchas decisiones polémicas en su contra, «En el segundo tiempo pasaron cosas muy raras. Hubo muchísimas faltas pitadas en nuestra contra, nos anularon un gol que ni siquiera sé por qué lo anularon. Pasaron muchas cosas extrañas hoy».
La acusación de Mostafa Ziko coloca al cuerpo arbitral y a la organización del torneo bajo un foco de escrutinio mediático sin precedentes, en lo que ya se considera la controversia más grave de la presente edición del Mundial.